Adonis

Uno no controla de quién se enamora.


"TODO CIELO TIENE SU LUCIFER Y TODO PARAÍSO SU TENTACIÓN" 

                                                                    -José Saramago-


Caminaba tranquilamente, de hecho me dirigía a la cafetería a tomar mi almuerzo. Despreocupada, no sabía con lo que me encontraría. Chico alto, aproximadamente 1.78 o 1.80 de estatura, tez morena, labios carnosos y una mirada tan seductora que toda chica que se cruza con su mirada, cae embobaba y no fui la excepción. La curiosidad crecía, no podía evitar la tentación que él provocaba.

Después de esa mañana, me decidí a investigar quién era, en qué carrera iba y en que semestre; parecía fan de una superestrella. Me dirigí a mi salón con unas ganas de cruzarme con él, quería saber su nombre. Mi mejor amiga, notó mi cambio de actitud después del receso. Preguntó consternada qué era lo que me tenía en las nubes, así que, le confíe mi pequeño secreto y aceptó apoyarme. Emprendimos la misión, preguntamos por aquí y por allá; parecía que nadie sabía de quién estábamos hablando, cada vez que nos acercábamos nos miraban como si habláramos de un ente fuera de esta dimensión.
Nuestro amigo Darién, notó nuestra extraña conducta que habíamos adoptado a raíz de mi celestial encuentro. Se acercó con el afán de sacarnos la sopa a como diera lugar; comprobamos que es todo un experto en interrogatorios policiacos. Traté de zafarnos de aquel bochornoso momento, pero se salió con la suya y al final, consiguió su objetivo. Primero se carcajeo y se sorprendió que llegara tan lejos e hiciera locuras, cuando él podía ayudarme.
Me confesó que tenía una amiga que está en el salón de aquel enigmático personaje. Sentí una calma celestial al saber el nombre de mi querido. Solo había un pequeño detalle, él es prohibido. Era extraña la sensación que recorría mi cuerpo, una tentación surgía de mis pensamientos. Daba la impresión de que su condición, no era obstáculo para que me dejara de interesar. No me importó. Deseaba probarlo, solo un roce de sus manos sobre mi piel. Mi fantasía peligrosa, había comenzado.
Al día siguiente, fui a tomar mi almuerzo como de costumbre, pero algo era diferente, y lo sentía en el ambiente. Una mirada sobre mi, penetrante, sentía como podía ver hasta mis pensamientos. Busqué la fuente de aquella dominante sensación y con gran sorpresa noté que aquel Adonis me esta mirando, acompañado de una sonrisa traviesa en su rostro. No supe reaccionar. Me paralicé. Eso no debía de ser, qué era lo que le sucedía. No se supone que lo patos le tiren a las escopetas. Me confundió demasiado esa actitud inesperada.
El tiempo se detuvo, no podía moverme, parecía que en ese lugar solo estábamos él y yo. Un silencio atravesó nuestra realidad matizando a grises, dejándonos en el perfecto resplandor para que el momento fuese nuestro. Mi corazón se aceleró, no pude evitar morder mi labio inferior al notar su acercamiento, caminada lento, hasta que llegó. Me tomó del mentón, soltó una sonrisa traviesa, se acercó a mis labios y me rendí ante sus encantos.


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